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CPS 222 "Paradojas: reformas para relegitimar con aumento deslegitimación"

CPS 222 "Paradojas: reformas para relegitimar con aumento deslegitimación"

Bachelet y la Nueva Mayoría comienzan a avanzar con sus reformas: se puso fin al binominal; se aprobó el Pacto de Unión Civil; el Senado aprobó las “leyes de inclusión” de la reforma educacional; se presentó el proyecto de ley de modernización del sistema de relaciones laborales (antes, “reforma laboral”).

Todas reformas, más las que vendrán, que toman las demandas puestas por trabajadores, estudiantes, y todos los oprimidos y explotados, para moderarlas, cocinarlas, agregarles letra chica, pero pretendiendo volver a legitimar un régimen que tiene rechazos a todas sus instituciones del 80%, y en el que vota solo un 40%, y así remozar un régimen ominoso que carga sobre sus espaldas las herencias de la dictadura rechazadas en las calles y que padece todo el pueblo trabajador.

Y justo cuando se comienza a avanzar en este sentido, estalla en la cara de todos los defensores del régimen, para la derecha intocable para la Nueva Mayoría remozable limando sus aspectos más irritantes, el escándalo Penta-UDI, que sigue al escándalo de las colusiones y abusos empresariales, que antecede al escándalo de las otras empresas financistas de la Nueva Mayoría que quieren tapar.

Dos tendencias en curso de colisión. Una que busca salvar al régimen con reformas cosméticas buscando retrotraer todo a antes del 2011 cuando cientos de miles salieron a las calles para terminar con las herencias de la dictadura, mostrando el camino para lograrlo. Otra que estalla por todos sus poros y se aferra en la defensa cerrada de estas herencias, y empuja a salir nuevamente a las calles. ¿Cuál se impondrá?

Las reformas: ¿abrir una ventana y cerrar una puerta?

Tres reformas importantes se aprobaron. Una de mayor envergadura comienza su discusión. Cada una trae su letra chica.

Se aprobó el fin al binominal. Un sistema electoral anti-democrático diseñado en dictadura para asegurar el empate mediante la sobre-representación de la derecha, y que permitía excusarse a la Concertación para bien servir los intereses de sus jefes los patrones. Pero estaba agotado como se ve con la creciente abstención en las elecciones, las crecientes movilizaciones callejeras, la creciente desaprobación a todas las instituciones del régimen. Se abre así una ventana. Pero para cerrar una puerta: los partidos chicos (la izquierda), podría acceder a alguna representación parlamentaria menor (desde Regiones probablemente), pero asegurando el dominio de las grandes coaliciones que vienen mandando en Chile al servicio de sus jefes los patrones.

Se aprobó el Pacto de Unión Civil. Abre una ventana al reconocimiento de las parejas del mismo sexo. Pero para cerrar la puerta, con calmante, al derecho al matrimonio igualitario.

Se aprobó la “ley de inclusión” de la reforma educacional. Fin al lucro: Pero se mantendrá la posibilidad de arriendo, aunque sea con entidades sin fines de lucro, abre un espacio para eludir las leyes, tal como lo hacen las Universidades. Por algo lo defendieron tanto, la Iglesia, los empresarios de la educación (sostenedores) y los senadores de la Nueva Mayoría de la DC-PPD-PS. Fin al co-pago: pero un largo plazo de 20 años. Y principalmente, manteniendo subsidios a los privados. ¿Por qué mantener esta aberración? Si los “sostenedores” han decidido “emprender” que corran con todos los costos y “riesgos”. Fin a la selección: pero repleta de excepciones, abriendo también espacio a las trampas. Se abre una ventana, regulando los excesos del mercado de la educación, pero se cierra una puerta: regulado, pretenden atemperar las críticas, pero el mercado de la educación sigue en pie. No sólo con los particulares pagados, también con los particulares subvencionados.

Se inicia la discusión de los cambios en las leyes laborales. Se mejoran las posibilidades de la acción sindical. Se abrió una ventana: cada trabajador debe impulsarlo en defensa de sus derechos e intereses, necesitando también recuperar los sindicatos para las bases. Viene, como todas las reformas, con su propia letra chica, introducida a espaldas de las negociaciones, sancionando a los dirigentes, normando las negociaciones, limitando el recurso de la huelga. Pero además, cierra la puerta: quiere sacar la discusión de la necesidad de terminar con el Código Laboral de la dictadura dando paso a un Nuevo Código del Trabajo.

Se abren ventanas. Y aunque para cerrar puertas, pretenden oxigenar a un régimen crecientemente repudiado, con un pueblo trabajador que desde el 2011 comenzó a decir basta.

Justo cuando comienzan a concretarlas, estallan los escándalos que vuelven a impugnarlo.

La escandalosa democracia para ricos

Todos están involucrados.

Las empresas eluden y evaden impuestos, se colusionan para aumentar sus ganancias a costa del bolsillo escuálido del pueblo trabajador, se enriquecen en medio de la desaceleración económica bajando costos (despidos de trabajadores, salarios de hambre, créditos a tasas usurarias), corrompen.

Sus partidos, de la derecha y de la Nueva Mayoría, están comprados (financiados) y sirven a sus intereses. Es que millones para los parlamentarios, son leyes para los empresarios. El caso Penta-UDI cada día suma nuevas revelaciones. Las empresas financian a sus políticos para cobrarles después el favor. Penta a la UDI. Otras empresas más están involucradas. Ahora se informa que Soquimich, del ex yerno de Pinochet Julio Ponce Lerou, habría financiado a partidos de la Nueva Mayoría. Las investigaciones estarían siendo restringidas, para evitar que salgan a la luz nuevos escándalos.

Los medios de comunicación patronales, reciben millones en avisaje del Estado que favorece la concentración en solo dos grupos mediáticos (El Mercurio y Copesa) desde donde lanzan campañas políticas a favor de los empresarios, y para su favor, dejando caer o salvando a sus partidos patronales sirvientes.

Las policías reprimen a todos los que luchan por sus derechos como nuevamente ahora en forma impune contra el pueblo mapuche.

Las instituciones antidemocráticas diseñadas en dictadura, como el Tribual Constitucional, siguen actuando, y la derecha anuncia que recurrirá a ellas para evitar cualquier cambio, por más moderado que sea.

Todo aumenta las deslegitimación, el rechazo, la crisis de representatividad de todas las instituciones del régimen.

Dos tendencias en curso de colisión. Las reformas para salvarlo, los escándalos que lo vuelven a hundir. ¿Cuál tendencia se impondrá?

El protagonismo parlamentario: política y anti-política

Si el 2011, y en parte el 2012 y el 2013, fue el año de las grandes movilizaciones en las calles, con un gran frente de masas en los hechos contra las herencias de la dictadura, el 2014 fue el año del Parlamento. Este fue el principal logro para el régimen de Bachelet. Con las primeras aprobaciones de estas reformas iniciando el 2015, y las que esperan su turno, ese rol del Parlamento aumentará.

Las dirigencias burocráticas de la CUT encabezada por el PC, y las de la CONFECH, apuestan por la discusión parlamentaria, tal vez con alguna movilización de presión si allí no logran nada. Pero tal vez. El 2014 todo pasó por la cocina, y nunca organizaron a trabajadores y estudiantes para evitarlo seriamente.

Aún así, el 80% rechaza al Parlamento. Se abre un ánimo anti-política. Pero más que eso, es de rechazo a las iniquidades de esta democracia para ricos. A la moderación de las reformas. A la distancia de los dirigentes de la CUT y la CONFECH de sus bases. A partidos patronales ajenos con sus millonarios financiamientos de la vida empobrecida y endeudada del pueblo trabajador.

La implementación de las reformas recién aprobadas, podría cambiar este sentido de la flecha. Está por verse.

Mientras tanto, se cuece otra política. Hay una tendencia a la polarización alrededor de las reformas, como muestra la salida a las calles de la derecha vía la Confederación de Padres y Apoderados (CONFEPA) que ahora se movilizaría con federaciones estudiantiles afines (como la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica). Hay más huelgas y paros. Hay más cortes de calles y rutas. Hay movilizaciones autoconvocadas (y no solo por la punta del iceberg de las “redes sociales” sino por quienes las organizan utilizándolas: colectivos, grupos, organizaciones sociales y sindicales). Hay, aunque aún no tantos, más libros, revistas y diarios y periódicos por izquierda. Hay encuentros de organizaciones de izquierda, sindicales, estudiantiles y sociales.

Aún dispersas, cierto. Aún “por abajo”. Pero es “la otra cocina”, de la que se habla poco. Y que tiene grandes tareas por delante, pudiendo resultar en nuevos partidos, esta vez de los trabajadores y el pueblo pobre.

Mientras tanto, se siguen imponiendo, con crisis, convulsiones y escándalos, las salidas de los partidos patronales.

Hay que terminar con los partidos patronales millonarios, las indicaciones, la impunidad

Por una Asamblea Constituyente Libre y soberana basada en la movilización

Por eso hay que prepararse para terminar con los partidos patronales. Para terminar con los escándalos que suman y siguen.

Pero si no se da una salida de los trabajadores y el pueblo pobre, la salida la darán ellos con nuevos arreglines, con nuevas cocinas, indicaciones y letras chicas, con más represión.

Millones para los parlamentarios, son leyes para los empresarios.

Tratan de taparlo todo con sus reformas con letra chica. Abren ventanas, pero para cerrar puertas. Los parlamentarios de sueldos millonarios, lejos y ajenos así de las necesidades del pueblo trabajador, seguirán moderando todo.

Cada demanda sólo podrá ser arrancada con los métodos de la lucha de clases. Y uniéndola a la lucha contra esta casta impune, y ajena a nuestras necesidades, de parlamentarios y funcionarios de sueldos millonarios, que matan en el Parlamento y en la discusión en los Ministerios las expectativas abiertas.

Para terminar con toda su impunidad. Para que nuestras demandas no mueran en el Parlamento, tenemos que arrancárselas e imponérselas en nuestros propios términos. Comenzando por luchar por terminar con la casta de políticos patronales haciendo que ministros y parlamentarios ganen lo mismo que un trabajador calificado, y uniendo cada una de las demandas de los estudiantes y trabajadores a la lucha por una Asamblea Constituyente Libre y soberana basada en la movilización.

Para esta lucha, hay que poner en pie un partido revolucionario de la clase trabajadora para la lucha de clases, como el que lucha por construir nuestra joven liga el Partido de Trabajadores Revolucionarios (PTR).

 


Comentario Político Semanal del PTR-CcC n° 222
Paradojas: reformas para relegitimar con aumento deslegitimación
Nicolás Miranda
23-1-2015


 

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