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CPS 223: La aprobación de las primeras leyes y reformas

CPS 223: La aprobación de las primeras leyes y reformas

Endebles puntos de apoyo para el gobierno.

El Gobierno concluyó el año político anotándose varios triunfos: aprobó las leyes y reformas que se había propuesto, principalmente, el fin del binominal, la llamada “ley de inclusión” de las reformas educacionales, el Acuerdo de Unión Civil, el Ministerio de la Mujer. Y dejó ingresadas para su discusión este año, entre otras, la reforma al sistema de relaciones laborales.

Este triunfo del Gobierno fue también una derrota de la derecha y los empresarios, que se opusieron activamente a cualquier cambio, en el marco de su profunda crisis por el caso Penta.

Resulta así en un punto de apoyo para el Gobierno de Bachelet y la Nueva Mayoría, no sólo para seguir avanzando en sus reformas, sino que también para su objetivo de fondo: devolverle legitimidad al régimen, encausando al Parlamento las demandas que removieron Chile desde el 2011.

¿Pero este triunfo legislativo significa un triunfo político? Y más importante aún, ¿significa un triunfo para el pueblo trabajador?

Triunfos legislativos: un endeble punto de apoyo para el Gobierno

Aprobaron las principales reformas que se propusieron para este año. Cada una fue moderada, cada una abrió una ventana, pero cerró una puerta: la ley de inclusión en educación (fin al lucro, al co-pago y a la selección) instala el “negocio de la gratuidad”: asegura al mismo tiempo tanto gratuidad para las familias, como el negocio (vía subsidios millonarios) para los empresarios de la educación, aunque regulándoles más el mercado de la educación. Se termina el antidemocrático binominal, pero se favorece a los grandes partidos guardianes del régimen. Se aprueba el Acuerdo de Unión Civil que reconoce derechos para las parejas del mismo sexo, pero para cerrar el capítulo y evitar avanzar al derecho al matrimonio igualitario.

El triunfo no estaba asegurado. La derecha y los empresarios presionaron duramente, con movilizaciones callejeras y campañas de sus medios de comunicación. La Democracia Cristiana con sus matices parecía poner en duda la votación de las leyes, aunque, por el camino de la cocina parlamentaria, llegaron a acuerdos.

Es un punto de apoyo, porque lograron parte de lo que son sus objetivos de fondo: desmovilizar, que quede en sus manos la resolución de las demandas del pueblo trabajador. De hecho, el movimiento estudiantil casi no se hizo sentir en todo el año: escasas movilizaciones, muchas declaraciones. La imagen triste fue el día de la votación de la “ley de inclusión”; en las gradas del Parlamento la mayor presencia era de la CONFEPA, no del CONFECH. En la CUT, la cúpula burocrática de la Nueva Mayoría encabezada por la PC Bárbara Figueroa, dejó pasar toda la letra chica y llamó ahora al lobby parlamentario.

Aunque el descontento, por izquierda es grande, y la presión por derecha es activa, por lo que las tensiones aumentarán este año, y ya se anuncian movilizaciones de presión.

Lograron un punto de apoyo, pero es entonces, endeble. Además, se suma la crisis profunda de la derecha que sigue su curso.

La crisis de la derecha se profundiza

Los escándalos del caso Penta-UDI siguen profundizándose. Es un sálvese quien pueda. La UDI está tensionada, viejos dirigentes cuestionan a la directiva de Ernesto Silva y la torpedean, como Hernán Larraín anunciando que el vicepresidente Moreira renunciará.

Pero no es solo una tensión interna. El descrédito es mayor. Como salvavidas, los partidos y grupos de la derecha, la UDI, RN, Evopolis, y el PRI, anunciaron la creación de una nueva coalición. Aunque mostraron anticipadamente sus cartas: juntarse para las próximas elecciones. Lo peor no es esto. Anunciada sin nombre, haciéndose los que están interesados en una mayor participación, llamaron por medio de twitter a sugerir nombres. La sorpresa fue mayor. Se transformó en “trending topic” (palabra más repetida) a nivel mundial. Pero no por el interés en participar con un nombre. Si no para burlar a la derecha. Algunas de las propuestas de los usuarios de twitter: “Por la Razón o la Penta”, “UDI (Unión Demócrata INVOLUNTARIA)”, “PPD (penta paga doble)”, “La Nueva Momiería”, etc.

El problema para el régimen es mayor: la derecha, en particular la UDI, es uno de sus pilares. Y amenaza con extenderse a todos los partidos: la Nueva Mayoría implora que no se confirmen los rumores del financiamiento irregular de otras empresas, como SQM, a sus candidatos.

La legislación ganada, no es política ganada

Ganaron en el terreno legislativo. Tuvieron su triunfo. Es un punto de apoyo. Pero es endeble.

Tienen que transformar este triunfo legislativo, en un triunfo político: lograr el consenso activo del pueblo trabajador.

No está asegurado. El rechazo a los partidos del régimen se acrecienta con el caso Penta. Las reformas aprobadas son criticadas por derecha y por izquierda. Los elementos de polarización siguen su curso: por derecha, la CONFEPA anunció nuevas movilizaciones callejeras desde marzo; recurrirán al anti-democrático Tribunal Constitucional; los empresarios aún discuten el perfil que darán a sus asociaciones (como se ve en el debate de la elección de sus presidentes de la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC) y de la Sociedad de Fomento Fabril (SOFOFA)): si de confrontación o diálogo. El mismo debate en la CUT y la CONFECH: llaman al mismo tiempo tanto a hacer lobby parlamentario como a movilizarse.

Pero en el Gobierno cuentan con algo más a favor.

El callejón sin salida: bloque progresista vs. bloque reaccionario

El debate en la CUT y la CONFECH entre lobby parlamentario o movilización, no es necesariamente entre opuestos: pareciera que quieren llamar a movilizaciones sí, pero de presión sobre el Parlamento. ¿Con qué fin? Con el fin de hacer un gran bloque progresista contra el bloque reaccionario de la derecha y los empresarios, para alinear al pueblo trabajador detrás del Gobierno. Es un callejón sin salida.

Se necesita una política de los trabajadores independiente de toda variante patronal: ni la defensa cerrada de sus privilegios por la derecha y los empresarios, ni las reformas moderadas y cocinadas por la Nueva Mayoría.

Para conquistar todas las demandas: ninguna confianza en los partidos patrones de la Nueva Mayoría y la derecha

Por una Asamblea Constituyente Libre y soberana basada en la movilización

Para que las leyes y reformas no sean cocinadas por la Nueva Mayoría en el Parlamento. Para que la derecha y los empresarios no impidan el cumplimiento de las demandas en defensa de sus privilegios, hay que confiar solo en las propias fuerzas, sin ninguna confianza en ninguna variante patronal. Lo que dan con la mano izquierda de los anuncios de reformas, lo quitan con la mano derecha de la letra chica y la cocina parlamentaria.

Si no se da una salida de los trabajadores independiente de toda variante patronal, la salida la darán ellos con nuevos arreglines, con nuevas cocinas, indicaciones y letras chicas, con más represión.

Tratan de taparlo todo con sus reformas con letra chica. Abren ventanas, pero para cerrar puertas. Los parlamentarios de sueldos millonarios, lejos y ajenos así de las necesidades del pueblo trabajador, seguirán moderando todo.

Cada demanda sólo podrá ser arrancada con los métodos de la lucha de clases. Y uniéndola a la lucha contra esta casta impune, y ajena a nuestras necesidades, de parlamentarios y funcionarios de sueldos millonarios, que matan en el Parlamento y en la discusión en los Ministerios las expectativas abiertas.

Para terminar con toda su impunidad. Para que nuestras demandas no mueran en el Parlamento, tenemos que arrancárselas e imponérselas en nuestros propios términos. Comenzando por luchar por terminar con la casta de políticos patronales haciendo que ministros y parlamentarios ganen lo mismo que un trabajador calificado, y uniendo cada una de las demandas de los estudiantes y trabajadores a la lucha por una Asamblea Constituyente Libre y soberana basada en la movilización.

Para esta lucha, hay que poner en pie un partido revolucionario de la clase trabajadora para la lucha de clases, como el que lucha por construir nuestra joven liga el Partido de Trabajadores Revolucionarios (PTR).


Comentario Político Semanal del PTR-CcC n° 223
La aprobación de las primeras leyes y reformas: endebles puntos de apoyo para el gobierno
30-1-2015
Nicolás Miranda


 

 

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