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Cimientos del ANTI-DURHING

Cimientos del ANTI-DURHING

 

 

Cimientos del ANTI-DURHING

Dedicado a mi compañero Manuel Cáceres que me ayuda a “elevar el vuelo”.

 

Ediciones Museo Obrero Luis Emilio Recabarren

Partido de Trabajadores Revolucionarios

Diciembre, 2013

 

Introducción

 

En Chile, las obras que se editan y se distribuyen en las librerías sobre marxismo son demasiado pocas, sino prácticamente nulas. Los clásicos de Marx, de Engels, de Lenin o de Trotsky, no están en las vidrieras, y no es posible conseguirlos más que en ventas de usados como libros de segunda mano. Pero la juventud que ha salido a luchar durante el 2011, y aún, ciertos sectores de la clase trabajadora, viene buscando vías propias para acceder a dichos materiales, como el uso de Internet, los portales de textos, las monografías.

 

Queremos presentar aquí un breve ensayo de algunas de las ideas filosóficas centrales de una obra maestra, escrita por Federico Engels, el “Anti-Durhring” que contiene los cimientos de la teoría marxista, el materialismo histórico y una interpretación proletaria de la realidad y la lucha de clases (las ideas que respectan a economía política y demás las dejaremos para analizar en otro ensayo).

 

En este trabajo, Engels discute contra Karl EugenDühring, quien venía poniendo de moda su teoría a fines de 1870, de modo que “la crítica negativa se hizo positiva, la polémica se convirtió en una exposición más o menos coherente y sistemática del método dialéctico y de la concepción comunista del mundo sostenida por Marx y por mí”[1]. Es por ello que queremos concentrarnos en este libro, haciendo una invitación a dedicarse a su lectura y estudio.

 

No está de más decir que cada vez que Engels dice “comunista” está bastante lejos de referirse a los principios e ideas que actualmente rigen al Partido Comunista, cuya estrategia es de colaboración de clases, considerando que es un texto que fue escrito muy cerca de la muerte de Marx, cuando todavía no existía Stalin, ni las políticas de frente popular ni “el socialismo en un solo país”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1.       DIVISIÓN Y APRIORISMO

 

“Los principios no son el punto de partida de la investigación, sino su resultado final, y no se aplican a la naturaleza y a la historia humana, sino que se abstraen de ellas; no es la naturaleza ni el reino del hombre los que se rigen según los principios, sino que éstos son correctos en la medida en que concuerdan con la naturaleza y con la historia. Ésta es la única concepción materialista del asunto, y la opuesta concepción del señor Dühring es idealista.”[2]

 

El idealismo cree que puede, antes de los hechos, es decir, “a priori”, obtener información del mundo exterior y conocer la realidad. Establece que las ideas se separan del ser humano absolutamente, y como la matemática por ejemplo, se vuelven un ente abstracto que funciona con leyes propias. Pero el materialismo discute contra esta noción, ya que incluso cuestiones tan abstractas como la matemática son el producto de situaciones creadas en la realidad. Dice Engels por ejemplo, que para poder contar hicieron falta objetos contables, que para poder dibujar un triángulo o un cuadrado tuvo que haber podido ver esta forma el ser humano en la naturaleza, y que solo a partir de esa realidad puede “elevarse” una idea y abstraerse.

 

“Como todas las demás ciencias, la matemática ha nacido de las necesidades de los hombres: de la medición de tierras y capacidades de los recipientes, de la medición del tiempo y de la mecánica. Pero, como en todos los ámbitos del pensamiento, al llegar a cierto nivel de evolución se separan del mundo real las leyes abstraídas del mismo.” [3]

 

Es importante no confundir el modo de pensamiento apriorístico del que estamos hablando, con la posibilidad de prever ciertos fenómenos. Por ejemplo, en política, solo es posible definir que en Chile hay lucha de clases y que esa lucha de clases va a estallar violentamente, a partir de la interpretación de la realidad concreta y material, que se trata de una estructura capitalista basada en la super-explotación, la subcontratación y los salarios de hambre. Se puede PREVER el enfrentamiento violento entre las clases a partir de las condiciones objetivas, pero no se podría establecer A PRIORI la dinámica de ese enfrentamiento sino es a partir del análisis materialista de la realidad social.

 

 

2.       CANTIDAD Y CALIDAD

 

Tomando un aspecto de la teoría de Hegel, el materialismo establece una diferenciación entre la cantidad y la calidad de las cosas. Y dice que después de la acumulación de una determinada cantidad de algo, se pega un salto cualitativo, es decir en calidad.

 

“Esto es simple y totalmente la línea nodal hegeliana de las relaciones cuantitativas, en la que aumentos o disminuciones meramente cuantitativas provocan en determinados puntos nodales un salto cualitativo; como ocurre por ejemplo, con el agua que se calienta o enfría, en cuyo caso los puntos nodales son el punto de ebullición y de congelación, en los que tiene lugar el salto cualitativo, en condiciones de presión normal, hacia un nuevo estado de agregación, es decir, en los que tiene lugar el paso de la cantidad a la cualidad.”[4]

 

En política esta noción es muy importante para comprender los procesos de la lucha de clases. Tenemos por ejemplo, que durante la última década en Chile se fueron acumulando las contradicciones entre las clases, con huelgas aisladas, paros ilegales, luchas por la educación gratuita que se iban dando parceladas, hasta que en un momento dado (2011), esa acumulación en CANTIDAD de luchas y paros, pegó un SALTO EN CALIDAD y se tradujo en un proceso de movilizaciones a nivel nacional que estuvo muy cerca de derribar la educación de mercado y con ello, posiblemente también al régimen de Pinochet, administrado por la Derecha y la Concertación. Y ese salto en calidad también puede retroceder, a nuevas luchas aisladas y otro nuevo período de reflujo. CALIDAD Y CANTIDAD.

 

 

3.       TIEMPO Y ESPACIO

 

Es muy común que en el Colegio, las normas burguesas de enseñanza, nos marquen una larga línea para interpretar la historia que comienza en un punto y termina en otro punto, absolutamente identificado. ¿Pero existen esos puntos en la realidad? ¿Existe un “comienzo” de la historia y un final? Para el materialismo ese punto no puede establecerse, más que metafóricamente, porque el tiempo es infinito. Veamos.

 

“Aplicada al tiempo, la línea infinita por ambas partes, la sucesión de unidades, tiene cierto sentido figurativo. Pero cuando nos imaginamos el tiempo como una línea contada a partir del uno o trazada a partir de un punto determinado, estamos diciendo ya que el tiempo tiene un comienzo (…) No podemos superar esa contradicción sino admitiendo que el uno con el que comenzamos a contar la sucesión, el punto a partir del cual medimos la línea, son, respectivamente, un uno arbitrario de la sucesión y un punto arbitrario de la línea”[5]. ¿Por qué?

Porque si el tiempo ha tenido un comienzo… ¿Qué había antes de ese comienzo? ¿Cómo es que se empezó a contar? Sin quererlo, entra allí, la figura omnipresente de un Dios, que es el “disparador” del tiempo, el que hace que el reloj comience a funcionar, el que estaba “antes del comienzo”. Pero no tiene un correlato tal noción en la realidad.

 

La ciencia burguesa siempre busca un “principio” para todo. El Big Bang por ejemplo, ¿es el comienzo? Ellos dicen que sí. ¿Pero y antes de este “gran estruendo” qué había? ¿Nada? ¿Y si no había nada, cómo es que de la nada se llegó a todo? Quiere decir que esa nada contenía algo, entonces no era nada, tenía materia. Y si tenía materia el inicio es previo, antes del Big Bang. ¿Cuál es el comienzo entonces? No es posible establecerlo absolutamente, sencillamente porque no lo hay. Lo que hay es una sucesión infinita de movimientos.

 

Y aquí la cosa se pone más compleja, ya que a su vez, “la infinitud es una contradicción y está llena de contradicciones. Ya es una contradicción el que una infinitud tenga que estar compuesta de honradas finitudes, y sin embargo, tal es el caso. La limitación del mundo material lleva a no menos contradicciones que su ilimitación, y todo intento de eliminar esas contradicciones lleva (…) a nuevas y peores contradicciones. Precisamente porque la infinitud es una contradicción, es infinita, un proceso que se desarrolla sin fin en el espacio y en el tiempo. La superación de la contradicción sería el final de la infinitud.” [6] Y tal cuestión no es posible.

 

Pensemos esta noción en una huelga. ¿Cuándo comienza realmente la huelga? ¿Cuándo se declara? ¿Cuándo los obreros entregan el Pliego de Peticiones? ¿Pero no están dadas ya previamente una serie de contradicciones, sobre la base de la cual se ha iniciado dicha huelga? Es decir, todo punto que establezcamos como un inicio, es en realidad, un punto arbitrario que puede servirnos a nosotros, humanos contemporáneos, para orientarnos y guiarnos en el tiempo y en el espacio, pero dicho punto en la realidad material no es más que una ficción de nuestras interpretaciones. Y el primero que logró establecer esta idea, fue ya Copérnico y su genio, cuando pensó que “la naturaleza no tiene historia”[7]. Sigamos.

 

 

4.       MATERIA Y MOVIMIENTO

 

“El movimiento es el modo de existencia de la materia. Jamás y en ningún lugar ha habido materia sin movimiento, ni puede haberla. Movimiento en el espacio cósmico, movimiento mecánico de masas menores en cada cuerpo celeste, vibraciones moleculares como calor, o como corriente eléctrica o magnética, descomposición y composición química, vida orgánica: todo átomo de materia del mundo y en cada momento dado se encuentra en una u otra de esas formas de movimiento, o en varias a la vez. Todo reposo, todo equilibrio es exclusivamente relativo, y no tiene sentido más que respecto de tal o cual forma determinada de movimiento.”[8]

 

Esta parte es, sin dudas, la más interesante de todas. La materia es impensable sin el movimiento dice Engels. Y el movimiento es impensable sin la materia. Establece además que “la cantidad de movimiento presente en el mundo es constante. El movimiento no puede, pues, crearse, sino sólo transformarse y transportarse.”[9] Así el movimiento es indestructible y a la vez es increable.

 

¿Qué quieren decir estas ideas? Quieren decir que es necesario huirle como la peste a las nociones implantadas por la sociedad de clases, de que detrás de la materia hay “ánimas”, “almas”, o cuestiones inmateriales que nos guían, así como Dios, tras un plan del destino pre-concebido o escrito justamente, a priori, cosa que no es más que una “confusión espiritista”. Sino que por el contrario, lo que hay tras la materia es el MOVIMIENTO. Y a su vez, el movimiento se expresa a través de la MATERIA. La electricidad es, por ejemplo, materia en movimiento.

 

Un cuerpo humano es, materia en movimiento. Una huelga es, una enorme masa de personas que no son más que materia en movimiento. Y solo es posible detener al movimiento, cuando se detiene la materia y viceversa. Como una matanza por ejemplo. En 1907 cuando el General Silva Renard optó por dispararle a los cientos de obreros que se encontraban en la Huelga de Santa María de Iquique, lo que estaba haciendo no era disparar contra “sus almas” sino contra su materia, para detener su movimiento.

 

 

5.       HERENCIA Y EVOLUCIÓN

 

“La transición de una forma de movimiento a otra es siempre un salto, una inflexión decisiva”[10]. ¿Cómo se expresa el movimiento en la historia de la humanidad, e incluso aún, en la historia de las especies?, es lo que se pregunta Engels. Y se refiere a Darwin, quien se concentró en estudiar la transformabilidad de las especies, planteando que como dice Engels, “la contradicción entre la innumerable masa de gérmenes que produce pródigamente la naturaleza y el escaso número de los que consiguen llegar a la madurez (…) se resuelve efectivamente en gran parte mediante la lucha por la existencia, a veces sumamente cruel.”[11] Es decir, por selección natural. Por la herencia que se acumula.

 

¿Cómo podemos traducir esta noción de la naturaleza a la política? Puede decirse por ejemplo, que aquí se concatenan todas las nociones, el movimiento como expresión de la materia, que pega un salto en un momento determinado transformando la cantidad en calidad, para producir una “evolución” o “metamorfosis” que se transmite a partir de la herencia acumulada. Esto en la lucha de clases puede expresarse de la siguiente manera.

 

La clase trabajadora que despierta a la vida política en el siglo XXI, ¿parte desde cero? No. Trae a cuestas la HERENCIA de muchas décadas anteriores de lucha, la última grande de ellas en los años `70, en donde vivió la experiencia de los Cordones Industriales, del golpe de los milicos, y tiene toda esa experiencia acumulada, le ha sido transmitida de una generación a la siguiente generación. Y “sobrevivirá” (parafraseando la “selección natural” de Darwin) aquel que sea capaz de sacar las mejores lecciones de esa experiencia, y por lo tanto no vuelva a confiar en los milicos, en la Democracia Cristiana, y desde ya no está de más decir, en el Partido Comunista.

 

 

6.       LIBERTAD Y NECESIDAD

 

Aquí hay una idea que a nuestro modo de ver, está incorrectamente expresada en Engels, pues plantea que la libertad es la conciencia de la necesidad, y eso puede permitir una interpretación subjetivista de la cuestión. Veamos.

 

Dice Engels: “Hegel ha sido el primero en exponer rectamente la relación entre la libertad y la necesidad. Para él, la libertad es la comprensión de la necesidad (…) La libertad no consiste en una soñada independencia respecto de las leyes naturales, sino en el reconocimiento de esas leyes y en la posibilidad, así dada, de hacerlas obrar según un plan para determinados fines (…) Cuanto más libre es el juicio de un ser humano respecto de un determinado punto problemático, con tanta mayor necesidad estará determinado el contenido de este juicio, mientras que la inseguridad debida a la ignorancia y que elige con aparente arbitro entre posibilidades de decisión diversas y contradictorias prueba con ello su propia ilibertad, su situación es dominada por el objeto al que precisamente tendría que dominar. La libertad consiste, pues, en el dominio sobre nosotros mismos y sobre la naturaleza exterior, basado en el conocimiento de las necesidades naturales; por eso es necesariamente un producto de la evolución histórica. Los primeros hombres que destacaron de la animalidad eran en todo lo esencial tan poco libres como los animales mismos, pero cada progreso en la cultura fue un paso hacia la libertad.”[12]

 

Nos parecen más precisas las palabras de Lukacs que dice: “El carácter fundamental del trabajo en la hominización del hombre, se revela también en que la constitución ontológica del trabajo constituye el punto de partida genético para una cuestión vital que mueve profundamente a los hombres a través de toda la historia: la libertad (…) La particular dificultad para una investigación metodológica general de la libertad, reside en que ella se encuentra entre los fenómenos más multiformes, multilaterales, cambiantes de la evolución social. Podría decirse que cada ámbito del ser social que ha llegado a desarrollar, relativamente, una legalidad propia, produce una forma propia de libertad que, además, paralelamente a la evolución socio-histórica de la esfera en cuestión, se encuentra asimismo sometida a cambios significativos. La libertad en el sentido jurídico, significa algo distinto de acuerdo con la política, la moral, la ética, etc. (…) Pues en primer lugar, el fundamento de la libertad consiste en una decisión concreta entre diversas posibilidades concretas (…) En segundo lugar, la libertad es una voluntad -en última instancia- de transformar la realidad”[13]

 

 

7.       DIALÉCTICA DE LA CONTRADICCIÓN

 

“Mientras contemplamos las cosas como en reposo y sin vida, cada una para sí, junto a las otras y tras las otras, no tropezamos, ciertamente, con ninguna contradicción en ellas (…) Pero todo cambia completamente en cuanto consideramos las cosas en su movimiento, su transformación, su vida, y sus recíprocas interacciones. Entonces tropezamos inmediatamente con contradicciones. El mismo movimiento es una contradicción.”[14]

 

Esta es una de las cuestiones vitales del marxismo. Que las cosas no pueden pensarse en términos absolutos (sí, sí o no, no como hacen los metafísicos), sino que la inevitable transformación que produce el movimiento, hace que las cosas puedan ser lo que son y a su vez una distinta.

 

Por ejemplo, con respecto a la vida, dice Engels que se define por ser lo que es y a su vez una distinta. Con respecto a la propiedad, también se dice que es individual (porque está en manos de un capitalista) pero a su vez es social (porque tiene que moverse necesariamente dentro de la vida social). Una cosa puede ser lo que es y a su vez una distinta. Producto no solo del momento presente, sino también de la transformación.

 

Una huelga por ejemplo, que es el caso que estamos utilizando para pensar en la política, puede ser defensiva, porque surge como respuesta ante un ataque, y transformarse rápidamente en ofensiva en la medida en la que los obreros salen a la lucha. O una revolución, es un acto de violencia, pero a la vez es el acto más enorme de paz, porque es lo único que nos permite llegar hacia ella. O la noción sobre el Estado por ejemplo, que para poder extinguirse tiene que ser construido por los trabajadores. Construir para destruir. Destruir para construir. He ahí una de las aristas más importantes de la dialéctica, y por lo tanto del materialismo histórico.

 

 

8.       NEGACIÓN DE LA NEGACIÓN

 

Siguiendo por este mismo camino, Engels plantea que para Marx: “El modo capitalista de producción y apropiación, y por tanto, la propiedad privada capitalista es la negación de la propiedad privada individual basada en el propio trabajo. La negación de la producción capitalista es producida por la misma producción capitalista, con la necesidad de un proceso natural. Es la negación de la negación.”[15]

 

Y continúa desarrollando esta idea con un ejemplo muy concreto, sobre el grano de cebada. “Billones de tales granos se muelen, se hierven y fermentan, y luego se consumen. Pero si un tal grano de cebada encuentra las condiciones que le son normales, si cae en un suelo favorable, se produce en él, bajo influencia del calor y de la humedad, una transformación característica: germina; el grano perece como tal, es negado, y en su lugar aparece la planta nacida de él, la negación del grano. Pero ¿cuál es el curso normal de la vida de esa planta? La planta crece, florece, se fecunda y produce finalmente otros granos de cebada, y en cuanto que éstos han madurado muere el tallo, es negado a su vez. Como resultado de esta negación de la negación tenemos de nuevo el inicial grano de cebada, pero no simplemente reproducido, sino multiplicado por diez, veinte o treinta.”[16]

 

Qué cosa de genios es esta idea. La negación de la negación. Veamos cómo se aplica brevemente en política. Marx y Engels desarrollan los pilares del materialismo histórico, con el telón de fondo de la Comuna de París, luego Lenin y Trotsky profundizan estos pilares y logran hacer la primera gran revolución obrera triunfante de la historia en Rusia (1917), pero no tarda en emerger su negación: Stalin y el actual Partido Comunista. Los trotskistas a su vez, y quienes defendemos la teoría de la revolución permanente y del desarrollo desigual y combinado hoy, somos la negación de esa negación. Es decir, una “vuelta atrás” pero en un estadio superior, al menos desde el punto de vista del tiempo histórico.

 

“Lo mismo ocurre en la historia. Todos los pueblos de cultura comienzan con la propiedad común de la tierra. En todos los pueblos que rebasan un determinado nivel originario, esa propiedad común se convierte en el curso de la evolución de la agricultura en una traba de la producción. Se supera entonces, se niega, se transforma en propiedad privada, tras pasar por estadios intermedios más o menos largos. Pero a un nivel de desarrollo superior, producido por la misma propiedad privada de la tierra, la propiedad privada se convierte a su vez en una traba de la producción, como está ocurriendo hoy tanto con la pequeña propiedad del suelo como con la grande. Se destaca entonces con la necesidad la exigencia de negarla a su vez, de volver a transformar la tierra en propiedad colectiva. Pero esta exigencia no significa el restablecimiento de la propiedad colectiva originaria, sino la producción de una forma superior y más desarrollada de posesión colectiva, la cual, lejos de convertirse en una traba de la producción, le permitirá más bien finalmente desencadenarse y aprovechar plenamente los modernos descubrimientos químicos y modernos inventos mecánicos.”[17]

 

Finalmente, queremos terminar este ensayo, que esperamos haya servido y estimule a estudiar el “Anti-Dühring”, con una cita monumental de Engels que dice: “Con la toma de posesión de los medios de producción por la sociedad se elimina la producción mercantil, y con ella, el dominio del producto sobre el productor. La anarquía en el seno de la producción social se sustituye por la organización consciente y planeada. Termina la lucha por la existencia individual. Con esto el hombre se separa definitivamente, en cierto sentido, del reino animal, y pasa de las contradicciones de existencia animales a otras realmente humanas (…) A partir de ese momento harán los hombres su historia con plena conciencia; a partir de ese momento las causas sociales que ellos pongan en movimiento irán teniendo predominantemente y cada vez más los efectos que ellos deseen. ES EL SALTO DE LA HUMANIDAD DESDE EL REINO DE LA NECESIDAD AL REINO DE LA LIBERTAD. La misión histórica del proletariado moderno consiste en llevar a cabo esa acción liberadora del mundo. La tarea de la expresión teorética del movimiento proletario, la tarea del socialismo científico, es descubrir las condiciones históricas de aquella acción y, con ello, su naturaleza misma, para llevar a la consciencia de la clase hoy oprimida llamada a realizarla las condiciones y naturaleza de su propia tarea.”[18]

 

 

16 de Febrero, 2013

 

 

[1] Federico Engels, <anti-duhring>, Ediciones Antídoto Gallo Rojo, Buenos Aires, Argentina, (Pág. 12)

 

[2] Idem (Pág. 44)

 

[3] Idem, (Pág. 48)

 

[4] Idem, (Pág. 55)

 

[5] Idem, (Pág.61)

 

[6] Idem, (Pág.62)

 

[7] Idem, (Pág.69)

 

[8] Idem, (Pág.72)

 

[9] Idem, (Pág.73)

 

[10] Idem, (Pág. 79)

 

[11] Idem, (Pág. 82)

 

[12] Idem, (Pág. 131 y 132)

 

[13] George Lukacs, <ontologia del ser social.el trabajo>, Editorial Herramienta, Buenos Aires, 2004. (Pág. 165/166/167)

 

[14] Federico Engels, <anti-duhring>, Ediciones Antídoto Gallo Rojo, Buenos Aires, Argentina, (Pág. 138)

 

[15] Idem, (Pág. 154)

 

[16] Idem (Pág. 155)

 

[17] Idem, (Pág. 158)

 

[18] Idem, (Pág. 318 y 319)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Anexo

FEDERICO ENGELS Y LAS 10 MEJORES CITAS DE “DIALÉCTICA DE LA NATURALEZA”

 

  1.  “Toda la naturaleza, de lo más pequeño a lo más grande, de los granos de arena a los soles, de los protistas al hombre, hay un eterno devenir y desaparecer, en incesantes corrientes, en incansable movimiento y cambio”[1].

 

  1. “La forma en que el sistema nervioso llega a su desarrollo más completo, la de los vertebrados, y por fin, entre ellos, el vertebrado en quien la naturaleza adquiere conciencia de sí mismo, el hombre”[2].

 

  1. “Todo lo creado merece perecer”[3].

 

  1. “El movimiento de la materia no es sólo el grosero movimiento mecánico, el simple cambio de lugar: es calor y luz, tensión eléctrica y magnética, asociaciones y disociaciones química, vida y finalmente conciencia”[4].

 

  1. “El movimiento de la vida orgánica y más todavía el de la vida animal, y de los seres conscientes de su naturaleza, está tan estrictamente medido como el espacio en que la vida y la conciencia llegan a realizarse. (…) Nada es eterno a no ser la materia eternamente cambiante y en eterno movimiento y las leyes por las cuales se mueve y cambia”[5].

 

  1. “Tenemos la certidumbre de que la materia, en todos sus cambios, permanece siempre la misma; que no puede perder ninguno de sus atributos; y que, por lo tanto, con la misma férrea necesidad por la cual volverá a destruir en la Tierra a su más alta floración, el espíritu pensante, volverá a engendrarlo en otra parte y en otro tiempo”[6].

 

  1. “Las leyes de la dialéctica son, por lo tanto, extraídas de la historia de la naturaleza, lo mismo que de la historia de la sociedad humana. (…) La ley de transformación de cantidad en cualidad y viceversa; La ley de interpenetración de los contrarios; La ley de la negación de la negación”[7].

 

  1. “La materia se nos presenta como algo dado, tan increable como indestructible, se deduce que también el movimiento es tan indestructible como increable”[8].

 

  1. Siguiendo “el postulado de Descartes, de que la cantidad de movimiento existente en el universo es siempre la misma”[9].

 

  1. “La electricidad es la “propia ira, el propio alzamiento indignado del cuerpo”, su “iracundo él mismo”, que “aparece en todo cuerpo cuando es irritado”[10].

 

 

 

24 de Marzo, 2013

 

 

 

[1] Pág. 16

 

[2] Pág. 21

 

[3] Pág. 23

 

[4] Pág. 25

 

[5] Pág. 29

 

[6] Pág. 29

 

[7] Pág. 31

 

[8] Pág. 42 y 43

 

[9] Pág. 43

 

[10] Pág. 96

 

 

 

 

 

 

 

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