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La huelga en un momento crítico. Primeras lecciones para vencer

La huelga en un momento crítico

Primeras lecciones para vencer

Nicolás Miranda

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La valiente huelga que iniciaron los portuarios de Angamos afirmó el derecho de los trabajadores a organizarse como los mismos trabajadores decidan. Es decir, con la unidad de contratados y eventuales, contra la división entre trabajadores de primera y de segunda que mandan con impunidad los patrones, apoyados en el Código Laboral de la dictadura y en sus Gobiernos, sean de la derecha o de la Concertación anteriormente.

En el marco de la negociación colectiva, también regida por el Código Laboral anti-obrero, la patronal esperó los 15 días para desgastarlos y meter re-emplazantes.

Se encontraron con los trabajadores de pie dispuestos a enfrentarlos, sosteniendo activamente la huelga en el campamento de Angamos, decididos a impedir el ingreso de los re-emplazantes. Ya el 26 de diciembre, los amarradores de Antofagasta también en paro como parte del sindicato nº 2, paralizaron también en Antofagasta, y levantaron su propio campamento. Y confiando en repetir la experiencia del paro de marzo-abril del 2013: el paro en solidaridad del resto de los puertos, que finalmente se produjo: el 6 de enero se extendió el paro en el Norte: Iquique, Tocopilla, Chañaral y Huasco. Contra la represión sufrida en Angamos, el 7 de enero, se sumaron los puertos del Sur: Lirquén, Penco, Coronel, San Vicente, Calbuco, Corral, Puerto Montt y Chacabuco. Y días antes, el 4 de enero, por demandas propias, se iniciaba el paro en San Antonio.

La huelga ganaba fuerza nacionalmente. Y la clase patronal y el Gobierno se sentían débiles, y amenazados sus privilegios.

Toda la patronal encendió las alarmas. Los dueños anti-obreros de Chile unidos criminalizaron la huelga, insultaron a los trabajadores tratándolos como delincuentes, intentaron dividir a los trabajadores portuarios de los trabajadores de las empresas exportadoras, pidieron represión, y la intervención del Gobierno.

No sólo eso, prepararon una maniobra para dividir a los trabajadores, poniéndoles trampas en el camino. Ofreciéndoles algo para no perderlo todo. Un sector de la dirigencia de la Unión Portuaria, mordió el anzuelo. El 9 de enero, la Unión Portuaria del Bío Bío anunciaba, tras una tensa reunión entre dirigentes en Santiago, que volvían al trabajo. El Gobierno se volvió a sentir fuerte.

Los diarios dieron cuenta de esto: El Mercurio de Antofagasta tituló: “Quiebre en paro tras acuerdos de los portuarios en el Sur”. El Diario Financiero lo mismo: “Movimiento portuario se debilita y comienzan a deponer huelga en terminales del norte y sur del país”.

¿Qué pasó en estos pocos días? Angamos se mantiene paralizado, también, todavía, los puertos del Norte y San Antonio. El tiempo corre a favor de los patrones. Es urgente sacar lecciones para impedir el aislamiento de Angamos, y prepararse para vencer.

 

El estado de sitio en Angamos y la unidad anti-obrera de la clase patronal: “divide y reinarás”

La patronal portuaria estableció, en un nuevo acuerdo con el Gobierno, un estado de sitio en Angamos. Actuando como fuerza de ocupación, con carabineros de uniforme y de civil de Antofagasta y de otras Regiones, una entera flota de buses, guanacos, zorrillos, camionetas de servicios de inteligencia, Fuerzas Especiales, armados con escudos y carros lanza agua y lanza gases, rodearon el campamento hostigando a los trabajadores, establecieron controles de tránsito en la ruta al puerto, hicieron seguimientos y amenazas a los trabajadores y los dirigentes. Resultado de esta situación, es un trabajador hospitalizado, con peligro de muerte, ingresado como un accidente, pero con el sindicato poniéndolo en duda: su moto y su casco no tendría ni un rasguño.

No contentos con la brutal represión y hostigamiento, la clase patronal se unificó contra los portuarios: todas las asociaciones empresariales, sus medios de prensa, su Gobierno, se lanzaron a presionar a los trabajadores.

¿Cuál fue su primer objetivo? Dividirlos.

¿Para qué? Para así debilitarlos. Como dice el conocido refrán: “divide y reinarás”.

¿Pero cómo es que pudieron dividirlos tan rápidamente, tan fácilmente?

 

La unidad sindical, o la unidad sindical desde las bases

Ante la ofensiva patronal y un paro que se preveía duro y extenso, los trabajadores confiaban en la convocatoria por los sindicatos de la Unión Portuaria a un paro en solidaridad, como en marzo-abril del 2013.

Escasas asambleas convocadas rápidamente en algunos puertos, sin un trabajo de preparación, y con argumentos distintos –unos planteando que paralizaban contra la represión, otros que en solidaridad con Angamos-, terminaron en la convocatoria por los dirigentes de paros en solidaridad.

A los pocos días, a puertas cerradas, los dirigentes se reunían en Santiago, primero en la FECH, después en la CEPCH. Una fuerte tensión dominó la reunión. Previamente, los dirigentes de la Unión Portuaria del Bío Bío se habían reunido con el Ministro del Trabajo. A las pocas horas, anunciaban el levantamiento del paro.

¿Por qué? Porque no había ni un solo delegado de asamblea de los trabajadores de base. Así, pueden hacer y deshacer a su gusto.

A la unidad sindical por arriba, aún siendo importante y en base a acuerdos correctos como las declaraciones y pactos de paros en solidaridad, hay que fortalecerla con la unidad sindical por abajo, con los trabajadores de base, tanto para la lucha, como para refundar así los sindicatos.

Como conclusión del paro de marzo- abril del 2013, desde el PTR dimos la batalla en sindicatos portuarios sobre la necesidad de refundarlos en base a delegados por especialidad, para fortalecer los sindicatos. En la preparación de este paro, dimos la batalla por delegados elegidos en asamblea para la mesa negociadora. Llamamos a la realización de asambleas en cada puerto para preparar la solidaridad activa. Planteamos fortalecer el campamento convocando a los compañeros que, paralizando como todos, no participaban activamente. Para los encuentros nacionales de dirigentes, también planteamos la presencia de delegados de asambleas. Y que las asambleas en cada puerto, no fueran sólo informativas, sino también resolutivas.

Ninguna de estas propuestas fue aceptada, confiando principalmente en las asesorías legales y los compromisos entre dirigentes.

Aquí está el resultado. Aunque todavía, si sacamos estas lecciones, se puede revertir.

Pero es apenas el primer paso para fortalecer el paro y a los trabajadores portuarios. Hay que dar otros pasos más.

 

Frente a la unidad de la clase patronal, unidad de la clase trabajadora

Todo paro es una dura prueba de fuerzas contra los patrones y su intransigencia, sus privilegios, y su impunidad. Este paro de Angamos, que defiende su derecho a organizarse como los propios trabajadores decidan, más aún. Y el paro de San Antonio, porque denuncia la apropiación del sueldo de los trabajadores, que se suma por si fuera poco, a la precariedad y a los salarios de hambre que pagan las empresas para enriquecerse a costa de los trabajadores.

Por eso, es algo que impugna a la patronal portuaria, pero también a toda la clase patronal. Porque cuestiona el Código Laboral anti-obrero de la clase patronal y sus partidos de la derecha y la Concertación (ahora Nueva Mayoría junto al Partido Comunista).

Es una lucha que, si bien está protagonizada por los trabajadores portuarios, es de todos los trabajadores.

Por eso no puede quedar encerrada en los puertos. Y también, porque toda la clase patronal, y su Gobierno, se unieron contra los trabajadores.

Ante esto, es necesario unir también las filas de todos los trabajadores. Los trabajadores mineros han solidarizado con los portuarios. Hay que dar un paso más: tienen que convocar a un paro minero en solidaridad con los portuarios. Todos los trabajadores de Antofagasta deben unir sus fuerzas. La CUT de Antofagasta debe convocar a un paro regional, como primer paso a un paro nacional convocado por la CUT.

Muchos dicen que la CUT tiene a su cabeza a dirigencias burocráticas, que además ahora apoyan a Bachelet, y que negocian con los empresarios de la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC) reformas al Código Laboral que permiten mayor flexibilidad, es decir precariedad, laboral. Es cierto. Pero el único camino para desplazar a las dirigencias burocráticas es con los trabajadores recuperando sus métodos de lucha histórica, los paros en solidaridad, la discusión en asambleas, la unidad de las filas de los trabajadores en la lucha contra los patrones unidos. Y así, ganar confianza, y mostrar en la propia experiencia que los trabajadores podemos, y debemos, construir organizaciones como herramientas para la lucha de clases, independientes de los partidos patronales de la derecha y la Concertación.

Además, denunciar lo burocrático de la dirigencia de la CUT, y mantener reuniones a puertas cerradas y sindicatos con unidades por arriba, es una contradicción. Como bien dice otro refrán: “la mano izquierda lava la mano derecha, y las dos se lavan la cara”.

A las rencillas estériles entre dirigentes, hay que oponerle la unidad desde las bases de todos los trabajadores.

Sólo así, se comenzará romper el intento de dividir a los trabajadores portuarios, de aislar el paro de Angamos, de negociar por separado.

 

Juntos empezamos, juntos terminamos

La patronal también pretende negociar por separado, por especialidad, por puertos. Lograr que Antofagasta levante su paro, y deje solo a Angamos.

Debemos impedirlo. Divididos somos más débiles. Hay que mantener la unidad a toda costa.

Después de debilitarnos, correrán las listas negras. No podemos permitirlo.

Si juntos empezamos, juntos debemos terminar.

Y además, hará que los patrones se sientan más fuertes para sus próximas maniobras anti-obreras.

 

Las maniobras patronales

Los patrones, ahora sintiéndose más fuertes, preparan nuevas maniobras. Para terminar con la dinámica de paros portuarios, las patronales relacionadas con la actividad plantearon casi desde el día uno del paro, la importancia de establecer una mesa para un marco regulatorio nacional. Es un anzuelo. Para que aparezca como una “negociación por rama”. Es una trampa. Lo que quieren, es establecer ellos los términos de la negociación, y amarrar a los trabajadores por largo tiempo para que no paralicen por sus demandas.

Y los dirigentes de la Unión Portuaria del Bío Bío, al levantar el paro, mordieron el anzuelo. Y levantaron el paro fácilmente, como decíamos, por tratarse de unidades sindicales por arriba, sin que los trabajadores de base organizados con delegados de asamblea y por especialidad, puedan decidir y resolver.

No son las únicas maniobras. Para seguir dividiendo a los trabajadores, la patronal de Ultraport moviliza a los sindicatos amarillos para atacar a los huelguistas. Y no contento con eso, podría pasar como contratados a una pequeña porción de eventuales. Esto dejaría a la gran mayoría de los eventuales, librados a su suerte, y en las mismas condiciones de trabajo precario. Además, debilitaría al sindicato, que encontró su fuerza en la unidad entre contratados y eventuales para el paro de marzo- abril del 2013.

La negociación por rama, solo se impondrá a los patrones en la lucha unida de todos los portuarios, organizados desde las bases, triunfando en el paro de Angamos. Y sin permitir que dividan a contratados de eventuales, y a los eventuales entre sí: todos los eventuales deben pasar a ser contratados, y con aumento de sueldos para que no vean disminuidos sus ingresos. Para esto, hay que fortalecer la lucha: las asambleas deben ser resolutivas, para que el trabajador sepa que sus posiciones valen. Y el campamento debe ser fortalecido, con una campaña que convoque a sumarse al paro y en forma activa integrando el campamento como corazón organizador de la lucha.

 

El tiempo vuela: a fortalecer el paro

Estas lecciones urgentes tienen que discutirse entre todos los trabajadores. Y organizarse para llevarlas adelante. Se puede vencer. Las demandas de los trabajadores son justas.

Y cargan con una enorme responsabilidad: marcará las relaciones de toda la clase trabajadora con el próximo gobierno de Bachelet.

Si triunfan, las reformas al Código Laboral, podrían ser de acuerdo a los intereses de los trabajadores, sino, podrían imponerse los términos de los acuerdos entre la CPC y la CUT, favorables siempre a los patrones, a cambio de algunas migajas.

Mucho está en juego. La batalla es dura, pero es justa y necesaria.

 

 

¡Viva la huelga de los trabajadores portuarios!

¡Ninguna negociación sin los eventuales!

¡Asambleas de base resolutivas!

¡Refundemos los sindicatos en base a delegados por especialidad y área de trabajo!

¡Fortalezcamos la huelga sumando más compañeros!

¡Por un Paro Regional de la CUT Antofagasta, como primer paso a un Paro Nacional convocado por la CUT!

¡Contratación del 100% de los eventuales con aumento de sueldos!

¡Negociación por rama con piso mínimo del fin al trabajo eventual!

 

10-1-2014

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quince no rima con linc o si, aveces gracias ni hay de queso no mas d epapa